Los reconocidos escritores recorrieron la provincia desde la Feria del Libro de Alcalá la Real hasta la capital, donde cayeron rendidos ante la gastronomía local y vivieron una anécdota en el centro de la ciudad que demostró el carácter solidario de los jiennenses.
El fin de semana en Jaén ha tenido un marcado acento literario con la visita de dos de las plumas más destacadas del panorama actual: Manuel Jabois y Jacobo Bergareche. La primera parada de este viaje fue Alcalá la Real, con motivo de su Feria del Libro, donde compartieron un encuentro con los lectores.
Tras su paso por Alcalá, los escritores se trasladaron a Jaén capital para sumergirse de lleno en nuestra oferta culinaria. Como no podía ser de otra manera, la joya de la
corona fue su paso por Bagá. En el restaurante de Pedrito Sánchez, poseedor de una estrella Michelin, Jabois y Bergareche disfrutaron del «arte culinario» que ha puesto a Jaén en el mapa mundial de la gastronomía.
Ambos compartieron en sus redes sociales elogios hacia la propuesta de «Pedrito», destacando la delicadeza y el alma de sus platos. Pero no todo fue alta cocina; los autores también se dejaron ver por los clásicos locales de restauración de la Plaza de las Protegidas, disfrutando del tapeo auténtico y el ambiente más castizo de nuestra ciudad.
La anécdota del domingo: Un «rescate» en El Corte Inglés
Como en todo buen viaje, no faltaron los imprevistos que terminan convirtiéndose en historias memorables. El propio Jacobo Bergareche relató a través de sus stories de Instagram una situación tan angustiosa como curiosa: su coche se quedó «atrapado» en el parking de El Corte Inglés, que permanecía cerrado durante la jornada del domingo.
Lo que parecía un domingo de logística complicada se transformó en una muestra de la hospitalidad de nuestra tierra. Gracias a la colaboración ciudadana y a la movilización de varios vecinos que ayudaron a gestionar la situación, el escritor pudo finalmente recuperar su vehículo.
Este fin de semana deja claro que Jaén no solo atrae por su patrimonio y su aceite, sino por esa mezcla de cultura, gastronomía de vanguardia y, sobre todo, la calidad humana de su gente, que hace que hasta los escritores más laureados se sientan como en casa.
¡Un orgullo que nos elijan!


